¡De lo que tengo te doy! (+VIDEO)

Pastor Adrian Pose en una cruzada de sanidad en La Habana, Cuba 2020

Si el diablo es agresivo atando, enfermando y empobreciendo, yo seré mucho más agresivo predicando la sangre, las llagas y la pobreza de Jesús en la cruz.

Si por la gracia del Espíritu Santo, logras entender y abrazar las siguientes palabras, atraparás un movimiento del Espíritu Santo que no será apagado. Vendrá avivamiento a tu vida, familia y ministerio.

Su sangre nos ha dado el título de perfectos, justos y santos, aunque en ocasiones fallamos y pecamos. Sus llagas, nos dieron el título de curados, aunque a veces enfermemos. Su pobreza nos dio el título de ricos, aunque pasemos por escasez. El título es la verdad, lo otro es realidad temporal.

Así como debemos estar en la batalla de la fe contra el pecado, debemos batallar contra la enfermedad y la pobreza. ¡Dios nunca te probará con nada de lo que Jesús pagó en la cruz! ¿Dios te envía pecado o te prueba con el mismo? No, porque Jesús derramó Su sangre por nuestros pecados. Pues tampoco, Dios le envía a aquel que está en Cristo, enfermedad o pobreza; pues Jesús recibió llagas y pobreza en la cruz para nuestra sanidad y prosperidad.

¿Hay alguna única excusa bíblica para “tolerar” la pobreza y la herida física en un creyente? Sí, y es ésta: PERSECUCIÓN EXTREMA AL PUNTO DE CÁRCEL, GOLPES, MUERTE… TODO POR CAUSA DEL EVANGELIO.

Pero si no hay persecución extrema, a trabajar y prosperar se nos ordena para proveer a los nuestros. Y si estamos enfermos, debemos llamar a los ancianos de la iglesia que oren por nuestra sanidad. ¿A cuántos que vinieron a Jesús en arrepentimiento y fe, les negó salvación? A ninguno. ¿A cuántos que vinieron a Jesús buscando sanidad, se los negó? A ninguno.

Cuando los discípulos no pudieron echar fuera demonios de un muchacho lunático, ¿Jesús les dijo que delegaran el milagro de liberación a la soberanía de Dios? ¿O más bien les dijo que buscaran poder del Espíritu Santo en ayuno y oración para enfrentar otros géneros de demonios? Jesús siempre quiere salvar, siempre quiere sanar, siempre quiere prosperar. Muchos tienen fe para salvación, pero no para sanidad y prosperidad. Porque tienen la teología correcta para entrar al cielo, ¡pero la incorrecta para traer el cielo al ahora!

Jesús no salvó a todos los habitantes del mundo en Su generación; salvó a todos los que del mundo vinieron a Él en arrepentimiento y fe. Jesús no sanó a todos los de Su generación; sanó a todos los que del mundo vinieron creyendo por sanidad. Lo contrario es CESASIONISMO (herejía que enseña que los dones del Espíritu Santo cesaron, que Dios no hace milagros de sanidad hoy; o que si los hace, es únicamente por soberanía e iniciativa divina sin la fe del hombre) y mala teología que apaga el poder del Espíritu Santo para sanidad y avivamiento.

3 Juan 1:2 «Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.»

Dios nos quiere tan salvos, como tan saludables y prósperos. Cuando digo esto, no hablo de escala de prioridades. Éstas no son verdades contrapuestas, sino paralelas. Jesús nos quiso tan salvos, saludables y prósperos, que compró las tres cosas al mismo tiempo en la cruz.

Así como no soy un pecador, sino un justo que a veces peca, soy además un saludable que a veces enferma, y un próspero que a veces padece necesidad; pero la Verdad es inmutable. Predicar experiencia temporal, y no la verdad inmutable es apostasía. No rebajemos la verdad inalterable de la herencia comprada en la cruz por causa de una realidad temporal por la que atravesemos. La verdad no puede cambiar, la realidad sí puede cambiar. No le creas a tu realidad. Cree, confiesa, y arrebata la verdad.

La gente usualmente “me admira” por los dones del Espíritu Santo, o por cómo Él me usa, hasta que oye la revelación de la cruz, la revelación que me trajo hasta aquí. Sin la revelación (entendimiento) correcta, con mala teología, no habrá manifestación sobrenatural. Tenemos buena teología para entrar al cielo, pero pésima teología, paradigmas y malas interpretaciones escriturales que nos impiden manifestar los poderes del cielo, los poderes del siglo venidero en el ahora.

Le recomendamos que siga otro ministerio que niegue la sanidad, la liberación, que haga apología de la pobreza y la enfermedad como algo espiritual y de Dios; pero aquí, creemos y predicamos siempre el poder de la cruz de Cristo, donde compró nuestra salvación, liberación, sanidad y prosperidad.

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