
“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:1-5)
Los milagros deben abundar en la iglesia por dos razones:
1- Porque es la herencia para los cristianos.
2- Porque el evangelio debe ser demostrado con poder a los no cristianos.
Dos extremos históricos de la Iglesia:
1- Palabra solamente sin demostración Sobrenatural.
1er gran despertar en el siglo 18 (1730′) con Jonathan Edward, George Whitfield… y el 2do gran despertar en el siglo 19 (1840′) Charles Finney
2- Demostración sobrenatural sin palabra.
Dones del Espíritu Santo restaurados a través del pentecostalismo y el movimiento carismático a partir del siglo XX.
Los que usualmente demostramos el poder de Dios, tenemos que regresar además el MENSAJE del Evangelio: Arrepentimiento y fe. (Vea Hebreos 6:1)
Un mensaje pobre, que niega la sanidad y la prosperidad, APAGA el poder del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo es apagado, no fluye el poder que transforma el cuerpo y la economía.
Un mensaje pobre, que diluye el evangelio quitando las demandas de un genuino arrepentimiento y conversión, CONTRISTA al Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo es contristado, no fluye el poder que transforma el alma y el espíritu. ¡No hay avivamiento!
El avivamiento es el resultado de ambos mensajes:
El mensaje que te ENTRA al cielo + el mensaje que te TRAE el cielo.
Palabra + Poder
“Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?” (Marcos 12:24)
“Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” (Juan 14:11)
“y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” (Hebreos 6:5)
“Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19 con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.” (Romanos 15:18)
“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio (Hechos 3:6-7, 19)
“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.” (Marcos 16:17-20)
“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.” (Hechos 6:7-8)
“Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.” (Hechos 4:33)
“Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.” (Lucas 5:17)
“En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar” (Hechos 1:1)
Jesús hacía y enseñaba también, Pablo predicaba y demostraba, Pedro predicaba y sanaba, hoy la Iglesia generalmente o sólo predica, o sólo demuestra el poder.
A los que enseñan solamente la Palabra, les animo a demostrarla; a los que demuestran el poder solamente, les animo a enseñar todo el consejo de Dios, comenzando por el mensaje simple del evangelio del Reino.
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17)
El juicio antes de venir a una nación, viene sobre la Iglesia.
Dios juzga en su iglesia dos cosas básicas:
1- El poder
2- El mensaje
Dios viene a examinar si la Iglesia está siendo luz a través del poder sobrenatural y el mensaje de salvación y arrepentimiento.