
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)
¿Por qué en esta oración Jesús no menciona al Espíritu Santo? Porque para tener vida eterna, para poder entrar al cielo, se necesita conocer al Padre y al Hijo; pero para traer el cielo y poder disfrutar de los poderes del siglo venidero aquí en la tierra, se necesita conocer al Espíritu Santo.rdaderos relevación del Padre y del Hijo porque ellos te persiguieron, pero obtienes relevación del Espíritu Santo por tú perseguirlo a Él ¿Quieres salvación? Busca a Jesús. ¿Quieres salvar a otros? Busca al Espíritu Santo.
Un creyente puede ser salvo, sólo por escuchar el evangelio de la salvación y creer en Jesús como único mediador entre el Padre y los hombres, aunque nunca haya escuchado sobre el Espíritu Santo. Él se dedica básicamente a glorificar a Jesús (vea Juan 16:4), y a darte testimonio de que eres hijo amado del Padre (vea Romanos 8:16).
Llega un momento, donde Él comienza a revelarse a tu vida para que aprendas a colaborar con Él para que otros puedan conocer a Jesús y al Padre.
“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.” (Hechos 19:1-2)
Estos creyentes fueron bautizados en la revelación y el movimiento que cargaba Juan el bautista, el cual consistía únicamente, en un evangelio de arrepentimiento y salvación para entrar al cielo. De hecho, si bien Juan fue el mayor profeta que existió hasta la manifestación de Jesús (vea Mateo 11:11), nunca realizó ningún milagro.
Estos discípulos tenían la entrada al cielo, pero vivían en la tierra sin poder, porque ignoraban al Espíritu Santo y Sus “cosas”.
Ellos no habían sido bautizados en el movimiento de Señor Jesús, Quien traía el movimiento de la Gloria que lo incluye todo: El evangelio que te entra al cielo, más el evangelio que te trae el cielo. Él es Quien bautiza con Espíritu Santo y fuego. (Vea Mateo 3:11).
“Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.” (Hechos 19:3-6)